jueves, 24 de diciembre de 2015

Hace un año

El último invierno te quise, el verano pasado te amé, el otoño siguiente te odié, y éste invierno... Éste invierno te extraño, pero te dejo ir.
Después de quitarme la venda y ver tus mentiras y engaños tan claros como siempre lo fueron, me dejaste de importar. Estando sola me empecé a querer y a curar, lloré muy poco para lo mucho que te amé, y apendí a dejar de querer; sí, ya no te quiero, aunque nos sorprenda.
Conocí a alguien que me quiere más de lo que yo la quiero, alguien que sabe cuán rota estoy y que va conociendo my fragilidad día con día. Me quiere y la quiero, a pesar de que no creí ser capaz de hacerlo de nuevo. Para ser honesta, no se caerían nada bien, tú eres infantil y ella no, tú alejas a los que te aman y ella los mantiene, tú no sabes valorar y ella parece hacerlo, tú nunca aprendes, y ella es lo que yo he aprendido. 
Estoy vagando, lo siento. Empecé esto para decirte sólo una cosa: estás perdonada. Tómalo como regalo de Navidad, como basura, como una sorpresa, tómalo como lo que quieras; estás perdonada. Te amé y me rompiste el corazón; sabes? aún tengo ese último texto que me enviaste para leerlo cada que me sienta débil, para recordar que no vales ni una mirada mía. Fuiste cruel, fuiste un gran dolor, pero hoy no dueles, y estás perdonada.
Desde que he estado cerca te me pasas mucho por la cabeza; ya te dije, sí te extraño, pero estoy feliz de que no estés en mi vida. Extraño a veces tu presencia, pero no la real, sino la de aquella persona que me imaginé por mucho tiempo y que afortunadamente no eres. Quiero que sepas que soy feliz, y a diferencia de lo que crees, sí me quiero, y mucho, lo suficiente para por fin perdonarte y sacarte de mí, para permitirme ser quien soy y para perdonarme por haberte querido cuando no debía.
Libia, siempre te recordaré como la persona que amé una y otra vez y se aprovechó de mí y de muchas personas al mismo tiempo, como aquella compañera de 3 años que se convirtió en lo mejor y lo peor de ellos y como mi mejor amiga en cierto punto de mi vida.  Espero que te esté yendo bien con tu novia aunque en realidad no lo sé, pero sí sé que ella se merece mejor. No te odio, ya no, pero no tengo buenas opiniones sobre ti, ni las tendré. No es odio, es la última impresión que dejaste en mí.

Ya acepté que me engañaste y me mentiste a la cara, y hasta eso te perdono. Hago esto más como un regalo hacia mí misma; eres pasado ahora. Felices fiestas.

Mamá preguntó por ti, Alexa no. Mamá está feliz también.

Tu ex

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